Luego de alrededor de 3 años de trabajos, se inauguró la remodelación del parque forestal de Santiago el pasado 31 de marzo. El proyecto originalmente diseñado por el paisajista Georges Dubois, cuenta con 17 hectáreas, es un parque emblemático de la capital chilena, ubicado a lo largo del rio Mapocho, y lugar de paseo y de esparcimiento de innumerables santiaguinos.
La remodelación cuenta con una serie de mejoras paisajísticas y de infraestructura donde la iluminación ha cumplido un rol fundamental.
Uno de los principales desafíos del proyecto fue económico, el presupuesto global otorgado fue de apenas U$300.000,00 para la obra completa de iluminación, y obligó a conservar los postes peatonales existentes solo cambiando los faroles, que eran esferas de cristal y, que fueron reemplazados por un nuevo modelo manteniendo la línea “clásica” deseada por el municipio pero mejorando sus condiciones técnicas, de seguridad y de confort visual. Las luminarias esféricas antiguas brillaban de sobremanera generando altos contrastes y deslumbramiento, además perdían gran parte de su flujo luminoso con el difusor de cristal hacía el cielo generando contaminación lumínica. Estas condiciones hacían que muy poca luz llegaba a piso generando zonas de oscuridad y pérdidas de energía considerables. Si antes cada farol contaba con 3 lámparas de vapor de mercurio de 125W, las nuevas luminarias cuentan con una sola de haluro metálico con tecnología cerámica de 150W que gracias a una óptica hermética en la parte superior del farol es capaz de dirigir el flujo luminoso hacia el piso brindando una mucho mayor cantidad de luz sobre esa superficie. Adicionalmente la calidad de la luz blanca cálida emitida por las fuentes actuales cambio totalmente el ambiente de noche en comparación con la luz verdosa emitida por los vapores de mercurio.
El consumo original de las350 luminarias del parque era de 16 Kw, hoy se redujo a 5,6kW por lo tanto se genero un ahorro de energía del 74 %.
Por otro lado se instalaron proyectores asimétricos en las zonas oscuras del parque con el fin de rescatar espacios residuales y eventualmente peligrosos debido a una excesiva penumbra. Dichos proyectores son instalados de manera horizontal y cuentan con un protector “corta flujo” que impide la visión directa de la lámpara mejorando de este modo la ergonomía visual del parque y generando escenas más atractivas entre la vegetación del mismo.